Los idiomas más fáciles

Los idiomas más fáciles de aprender para los hispanohablantes

 El español forma parte de la familia de las lenguas romances y como tal se relaciona con la mayoría de los idiomas europeos por descendencia o influencias. Las lenguas romances son lenguas que proceden del latín vulgar, por tanto se tratan de lenguas indoeuropeas. Se hablaban en un territorio que recibe el nombre de Romania y que cubre en su mayor parte el sur europeo del antiguo Imperio Romano. Se considera que el francés es la primera lengua romance que se separó del latín.

Las lenguas romances poseen una gran capacidad de inteligibilidad mutua, es decir, que los hablantes de lenguas romances poseen una gran capacidad de entenderse entre sí tanto de forma oral como escrita. Claro está que cuánto mayor es la similitud en cuanto a estructura gramatical y vocabulario el aprendizaje es más rápido y fácil. Para los hispanohablantes nos resulta más sencillo aprender:

 

Portugués. Podría decirse que por sus similitudes es el idioma más fácil de aprender para los hispanohablantes. Al igual que en el español las afirmaciones y las preguntas se diferencian únicamente por la entonación, y la pronunciación, en general, es relativamente sencilla.

Francés. Como lengua romance comparte formas verbales con el español así como el cambio de género de los sustantivos, aunque aquí ya la pronunciación se vuelve más difícil, sobre todo por la gran cantidad de sonidos nasales y guturales.

Italiano. Relativamente fácil de aprender por el hablante español, aunque cabe destacar que la mayoría de las palabras en italiano terminan en vocales, incluidos los plurales, que terminan en “e” o “i” y no en “s” como estamos acostumbrados.

Inglés. Aunque no pertenece a la familia de las lenguas romances, sino a la de las germánicas, lo cierto es que su pronunciación es relativamente fácil para los que hablan español, aún cuando las palabras no necesariamente se pronuncian como se escriben y la “h” no es muda. En cambio las conjugación de los verbos es más sencilla y es muy fácil combinar conceptos mediante prefijos y sufijos. Especial atención y cuidado hay que tener con los “false friends” o falsos amigos de este idioma. Consisten en palabras que son similares entre dos idiomas pero cuyos significados son muy diferentes y que por tanto a veces nos llevan a confusión.

Al margen de las generalidades acerca de tal o cual idioma puede resultar más o menos fácil de aprender para el hablante de español, lo cierto es que una vez inmersos en su estudio existen múltiples variables que harán que disfrutemos con ello. Sin duda no hay nada como sentirse motivado y, sobre todo, contar con los profesores idóneos, con un método dinámico y participativo que nos haga vivir el proceso de aprendizaje como una fantástica experiencia.

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